Tus tres mechones rosa me hicieron recordar que era un sueño..

Un cigarro se deshacia en sus labios mientras contemplaba a la alba señora en lo alto de el cerro. Un pequeño rincon lo protegia de las heladas gotas que caian en esos momentos.
Un ultimo respiro de aquel tabaco, luego de el que la colilla callo al suelo, apagada por su inquisidora pisada.
-Ese sera el ultimo-dijo, para luego perderse entre la gente que caminaba por el lugar..

Caminaba lentamente, a pesar de que el frio lo acompañaba. de sus cabellos brotaban pequeñas gotas que caian al piso, silenciosas. Al abrir la puerta, la tormenta bramo con todas sus fuerzas, pero a pesar de todo, alli estaban ellos nuevamente, con su cara de siempre, al parecer, aquel lugar escapaba del tiempo. dejo sus cosas y se acerco a los demas
-¿Quieres jugar?-pregunto uno de ellos, mostrandole las cartas.
La cancha se veia desde los vidrios empañados, y de vez en cuendo, uno que otro niño se cruzaba tratando de esquivar las heladas gotas. Adivino entonces, que a lo que habia venido ya no podria ser..
-¿Que juegan?-
-Carioca, ¿Sabes jugar?-
-no, lastima-humildemente pregunto-¿me podrian enseñar?
-Sientate nomas, nosotros te enseñamos..
Asi transcurrio la tarde hasta que el sol cayo y las luciernagas comenzaron a brotas de entre las plantas
Dedico estas lineas al joven de la guitarra que en tantos momentos dificiles ha estado a mi lado..La verdad, es que aquellos pasillos se hacian cada vez mas angostos a sus ojos, no gustaba de los demas, no los entendia; Solo cabian en el los acordes de su fiel guitarra, unica compañera en las noches sin Luna, entre aquellas 4 paredes, esas en las que todos sus secretos se escondian